Habían pasado ya muchos meses, realmente, no sé cuantos, puede que llegara al año… hoy en día sigo sin saberlo.
Mi vida seguía en las mismas. Volví a mi piso de Londres. Allí mi vida no era tan diferente de cómo lo iba a ser en Tokio, aunque la intención era relajarme y evadir la mala vida que comenzaba a llevar, no dejaba de frecuentar bares y por la noche recorría los pubs de la zona.
Borrachera tras borrachera…
Aquella harpía sí que había destrozado mi vida…
Y una mañana más. ¿Quién será la joven a quien haya acogido en mi lecho? Poco me importaba, obtenía lo que quería de noche y nada más salir el Sol las echaba de mi piso y volvía a salir con la única compañera fiel que tenía hasta entonces, la resaca.
Un día, me cansé y decidí volver a Tokio puesto que Londres no consiguió el propósito que me había fijado.
Una vez ahí, mi vida no es que hubiera cambiado… Fiestas, drogas, sexo… Me llevaron a mi perdición, enfermaba y volvía a ello nuevamente… hasta que un día continuando mi rutina me encontré con alguien que llevaba la misma vida que yo.
Estábamos en el pub al que solía ir los viernes después de las 12 de la noche. Él era alto, esbelto, unas facciones muy suaves, los labios muy característicos y carnosos, y el pelo del color del azabache al igual que su mirada… solo de tenerle a mi lado notaba un aura extraña cerca de mí.
Yo, procuraba no prestarle atención, no era más que otro joven más en busca de una noche de alcohol y sexo desenfrenado, supongo que como yo, pero con la diferencia de veinte o diez años menos, pero igualmente mi atención no se desviaba de él y no lograba comprender por qué.
Le miraba disimuladamente de reojo… Esas manos… ¿Trabajaría con ellas? Sus movimientos… Por un segundo me cautivaron. Quise escuchar su voz, pero no lo logré hasta que pidió otra copa al igual que hice yo. Por su acento y entonación pude saber que no era de Tokio, sino que procedía de la misma región que yo… otro punto a su favor.
Al cabo de unos minutos, nuestras miradas se cruzaron, yo la aparté por educación aunque él mantenía la mirada hacia mí mirándome altivamente… ¿Pero de qué iba?
Pasé de él y me pedí otro Cosmopolitan al darme cuenta de que mi copa llevaba ya tiempo consumida y cuando quise darme cuenta, volvía a sumirme en mis pensamientos… otra vez ella. Zorra.
Rápidamente, conseguí liberar mi mente de aquella mujer y con mi copa a medias, decidí ir al baño a despejarme.
Una vez allí, me lavé el rostro con agua bien fría y me miré al espejo, en el cual se reflejaba un deteriorado, cansado y triste Hyde… y poco después una figura oscura detrás de mí. No lograba enfocarle bien… a mis ojos, se veía un manchón alargado negro… cuando se fue acercando, adoptó la forma de un hombre…
Era aquel chico que estuvo a mi lado en la barra…
Rápidamente, cerré el grifo y me dispuse a salir del baño evitando su mirada, pero una mano en mi hombro impedía mi marcha, dejándome apoyado contra la pared. ¿Qué quería?
- Disculpa, ¿Me permites marcharme?
- ¿Por qué? – Esbozó una sonrisa ladeada… reflejaba una mirada fría e irónica, pero no dejé que me intimidara.
- ¿Por qué debería estar aquí retenido? ¿Quieres algo?
- ¿Acaso hacías algo mejor ahí fuera? –Mantenía la misma sonrisa- Venga, relájate… Me he dado cuenta de cómo me mirabas antes…
Observé como deslizaba la yema de su dedo índice por el interior del cuello de mi camisa, con su mirada clavada en mis ojos, los cuales se atrevieron a cruzarse con ella… Era hipnótica, y no pude escapar a ella…
- Y… ¿y qué si te miraba…? ¿Qué tiene de malo? ¿Quién eres tú?
- Shiroyama Yuu… -Susurró en un tono helador y atrayente cerca de mi oído, haciendo estremecer todos mis sentidos.
- Yo Hy…
Cortó mis palabras con un profundo y apasionado beso del cual ni podía… ni quería escapar.
Sus manos recorrieron todo mi cuerpo con habilidad y seguridad, guiándonos a ambos a una inmensa excitación mientras caminábamos torpemente hacia una de las cabinas, cerrando la puerta tras nosotros para nuestra intimidad.
Él, me puso contra la pared con algo de brusquedad mientras comenzaba a devorar mi cuello alzándome un muslo por encima de su cadera, anclándome a esta… Estaba duro, lo sentía… Pero ese no era el mayor de mis problemas.
¿Qué locura estaba haciendo? ¿Por qué así? ¿Qué nos ha llevado a esto? ¿Quién era él? ¿Y por qué él…?
Sonará algo fuerte… pero la tenía demasiado grande…
…Para mi primera vez con un hombre.
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